Spiritual Growth Hacker y Econóloga

Aprendiendo economía 1 | Observando la historia

Observando la historia, podemos ver que no dejamos de repetir los mismos patrones, y en la economía no es diferente. ¿Es que no hemos aprendido nada de lo que ya hemos vivido? ¿O es que no encontramos la manera de sobreponernos a automatismos adquiridos?

¿Has pensado alguna vez que la economía existe desde que la humanidad tiene conciencia de sí misma? 

Yo lo estaba pensando el otro día. Me vino así a la mente. 

La historia que nos ha sido dada a conocer, nos indica que la economía ha sido una actividad presente en las comunidades desde siempre. 

¡Incluso en la prehistoria!

Entre los primeros homínidos había economía.
Entonces ya había intercambios, innovación, tecnología… 

Lo que no había era capitalismo. 

Eso no.

El capitalismo, la economía y el progreso

Es que a veces nos confundimos y pensamos que la economía es exclusivamente capitalista. 

Pero no. 

Hay muuuchas formas de economía y los primeros homínidos, e incluso antes, practicaban en sus comunidades muchas de ellas. 

En las sociedades humanas venimos construyendo la economía desde el nacimiento de nuestra especie. 

O sea, que tenemos— o deberíamos tener —una dilatada experiencia en este sentido. 

¡Es un hábito muy arraigado y muy antiguo!

Parece mentira ¿verdad? 

Es muy revelador que llevemos tan mal esta área en que tanta experiencia tenemos como especie. 

¡Tanto que progresamos en otras áreas! 

Así que he estado dándole vueltas a esto, a la presencia de la economía en nuestras vidas humanas, y voy a compartir contigo mis bucles mentales en este post.

Aclaración sobre el término «post»

Quiero aclararte que prefiero decir post que publicación, por un lado porque es más corto, luego ¡es que es mucho más cool! y después es que lo tengo taan normalizado que se me hace raro llamarlo publicación, a pesar de que es la forma correcta de nombrarlo en mi idioma, el español. 

Nada, cosas mías. Ya irás conociéndome.

La economía en nuestras sociedades

Esto no va a ir de historia, no. 

No te voy a explicar qué formas de economía ha habido a lo largo de la historia, me voy a saltar ese calvario, pero si te interesa, te dejo un enlace al pie del post en el que puedes obtener esta información. 

Lo que quiero señalar ahora es cómo nos ha ido con esta práctica, al margen de la propia historia. 

Que por lo que yo puedo observar, parece que no nos ha ido muy bien, no. 

El esplendor de las civilizaciones es un concepto que no se puede extender a la totalidad de la población de ninguna de esas glamurosas civilizaciones. 

Y también sugeriría revisar el sentido del término esplendor, cuando hablamos de civilizaciones, al menos de las que ya conocemos.

No es un «esplendor» al que estén invitados a participar todos los componentes de la civilización. 

Más bien se habla de un esplendor acotado a solamente unas pocas áreas de la vida comunitaria que implicaba siempre a algunos— pocos —de los integrantes de la esplendorosa comunidad. 

Estos, ya sabes que solían ser los altos mandatarios; políticos, militares y religiosos. 

Y curiosamente no en pocas de estas civilizaciones los «cargos esplendorosos» eran regentados por la misma persona. 

Luego había la otra parte— los muchos esclavos, que eran quienes realmente sostenían la esplendorosa civilización —que tenían vetada la participación al esplendor.

Así estaba montado.

Y la pregunta sería; ¿y cómo lo permitían?

Pero la respuesta tendrá que venir en otro post, sino nos vamos a ir del tema y no.

No quiero.

Las diferencias

Pues es que a mi no me parece que esto haya cambiado demasiado. 

Sigue siendo igual, en realidad. 

Las civilizaciones agotan su forma organizativa, rígida, enfocada en el provecho de unos pocos, queman los recursos de la tierra, queman a las personas, queman la confianza y la convivencia, y luego se van. 

Desaparecen para quedar en la memoria, implantadas en los libros y páginas web de historia. 

Y raramente se habla de lo que en realidad hicieron y fueron. 

Nos llega una versión muy romántica, que muchas veces incluye los horrores— o algunos de los horrores —de la época. 

Pero no se dice lo que es, lo que hubo en realidad. 

Y podemos ver, a pesar de toda la información que nos dispersa y desorienta, que las formas de organización sociales son, desde la noche de los tiempos, formas de dominación y de explotación de unos sobre otros. 

Casi siempre de unos muy pocos sobre otros muchos.

Y que esto no ha cambiado. 

No se nombra porque hemos de creernos que somos muy afortunados de no estar viviendo en la antigua Roma siendo esclavos, o en la edad media sometidos a un señor feudal abusivo.

Mientras mantenemos un trabajo que no nos da para financiar las necesidades básicas que los tiempos en que vivimos nos exigen.

¡Como si esto no fuera esclavitud!

Aprender de nuestros errores

En serio. 

¿Cómo es que no hemos aprendido nada sobre economía?
¿Cómo es que no nos damos cuenta de que la forma de organización de la economía que estamos implementando, una y otra vez, a lo largo del tiempo, no nos lleva a una organización social coherente? 

Repetimos por inercia, sin plantearnos, sin valorar ni ponderar cómo ha ido en el pasado. 

No iteramos, no transformamos nuestra conducta, sencillamente repetimos lo que ya hemos hecho tal cual lo hemos hecho, y esto nos impide evolucionar.

Nos impide corregir errores.

Nos impide mejorar. 

Por esto es que pienso que actualmente, para salir de este bucle histórico que nos impide tener un verdadero progreso, es importante que nos sacudamos el miedo a emprender. 

Pero emprender añadiendo nuevas propuestas económicas a las de negocio.

Es necesario que reinventemos la economía.

Es imperante.

Y que cada nuevo proyecto, lo acompañemos de una nueva propuesta de organización económica. 

Validar nuevos modelos. 

La Econología

Es una de estas nuevas propuestas.

Implica un nuevo enfoque sobre lo que es hacer economía.

Una nueva visión que nos acercará a una nueva forma de vida.

Valga esta reflexión como introducción a todo lo que voy a seguir transmitiendo sobre Ecolonogía y Spiritual Growth Hacking.

Espero que te haya hecho pensar en el sentido de la economía y que hayas llegado a alguna conclusión que te motive a actuar.

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